miércoles, 8 de abril de 2009

Estar con el Señor

ESTAR CON EL SEÑOR…
Carlos Rodríguez 6 de abril 2009

Lo que importa no es hacer muchas cosas para hacer ver a los demás que Jesús está contigo y conmigo. Muchas veces nos comportamos como Martha y nos preocupaciones de los quehaceres. Damos mas importancia a las cosas que hacemos nos llenamos de ocupaciones y pensamos que así es como le servimos a Dios. Es verdad que la fe se muestra por las obras, pero a Dios lo que le interesa es nuestro corazón sea transformado, reconozcamos que el camino para llegar a El es la conversión. ¿Qué es convertirse? Todo es un proceso que no se logra de hoy para mañana. Dios llama para estar con El. Eso lo que interesa estar en su presencia cara a cara sin ocultarle nada, a pesar de que El ya conoce nuestro ser. Hablar con Dios no es multiplicar las palabras es guardar silencio, escuchar con el alma sus palabras, es abandonarse a su amor, es dejar que El nos hable. Dios conoce nuestro nombre. Su alianza es fiel. ¿Qué necesitamos vender para Estar en su inmensa bondad? Es necesario perdonarnos y reconciliarnos con Dios. Es necesario ir a la profundidad del alma y aprender a ser sincero. Estar con el Señor no creerse uno que es bueno. Es dar una respuesta a Jesús, por el amor incondicional que derrama en el corazón.

Hay una gran verdad en la vida y es que todo encuentro con Dios transforma a la persona siempre y cuando reconoce el don del amor. Muchas veces nos dejamos atrapar por las ocupaciones y nos olvidamos de la entrega generosa en la cruz. ¿Somos capaces de donarnos a los demás? Es fácil decir yo amo a Dios y alabarle, pero cuando llega el momento de dar testimonio ahí es donde nos damos cuenta si vivimos en su presencia. Siempre en todo lugar encontraremos obstáculos para vivir una vida en santidad. Precisamente esa es la llamada a la que Dios nos llama. Nadie puede alabar y adorar a Jesús sino es con la ayuda del Espíritu Santo. Estar con el Señor es ser fiel en las cosas que hacemos y cargar con la cruz que no queremos, es buscar momentos de oración para estar a solas con el amado.


Ahora es cuando Dios hace la llamada. “Hoy ha llegado la salvación a tu casa”. Es la voz de Dios a Zaqueo. Detengamos un rato y pensemos ¿Nos comportamos como ese hombre que buscó un árbol para ver al Maestro? ¿A quien buscamos en la vida? ¿Qué hacemos para tener el encuentro personal con Jesús? Nuestra vida esta paralizada por la mentira, la sexualidad desordenada, la envidia, el rencor, la infidelidad, la apariencia. ¿A Qué ídolos seguimos? ¿En que cosas derrochamos nuestra vida? Si tomamos el ejemplo de María que tomó el perfume para el Maestro. Que gran gesto de amor para el que se ama. Dios no necesita grandes cosas para decirle a El que le amamos, con tan solo estar en su presencia, hablarle, decirle todo lo hay adentro, es lo que vale para Jesús. Sólo El quiere que volvamos con toda el ama necesitada para que se glorifique su gracia.

Quien se ha decidido tomar el reto de seguir a Jesús tiene que orar en silencio, buscar lugares para estar a solas con el Maestro, tiene que hablarle al amigo que nunca falla, El es nuestra luz y Salvación, nada se temerá porque su fuerza vendrá en auxilio de aquellos que le invocan en espíritu y en verdad. Estar con el Señor es ver la vida con esperanza, en tener vida en abundancia. Estar con el Señor es vivir un estilo de vida diferente, es crecer en edad, sabiduría y en Gracia. Estar con el Señor es reconocer que necesito ser perdonado.

La decisión de caminar en Cristo es una decisión libre y personal. ¿Que hicieron Mateo, la Samaritana, Pablo, Felipe, Andrés? Estar con el Señor es prepararle el camino. ¿Cuál fue la misión de Juan Bautista? Estar con el Señor es vivir en el huerto de los Olivos, es caminar hacia el Gólgota, es vivir en resurrección, es pedir vivir en la voluntad de Dios. Estar con el Señor no es tan sólo vivir los mandamientos es ser humilde hasta la muerte y una muerte de cruz. Estar con el Señor es escuchar su voz: “Tengo, sed, Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu, Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen, Hoy estarás conmigo en el Paraíso, Dios mío, ¿Dios mío, porque me has abandonado? Todo está cumplido, Madre, ahí tienes a tu hijo, hijo a tienes a tu madre. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. Estar con el Señor es dejar que arde nuestro corazón como los discípulos de Emaús y celebrar como María la grandeza de su amor. Es gritar como Juan: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Estar con el Señor es escuchar la voz de Jesús. “Si conocieras el don de Dios”.

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