LA IMAGEN DEL CRISTO CRUCIFICADO
CARLOS RODRIGUEZ 30 DE MARZO 2009
A ti mujer una espada te atravesara el alma. Si, Ella, la madre de mi Señor le fue anunciada la profecía de Simeón. Ella, que al pie de la cruz vio a su hijo en su agonía. El Cristo suplico y solo obedeció a su Padre. El Cristo fue levantado para que la Humanidad sea salvada. El camino de la cruz fue un camino de redención para el mundo. Aquel momento de la entrega, fue la hora de la reconciliación..
La imagen del Cristo crucificado nos invita a guardar un minuto de silencio y darnos cuenta que el amor ha sido derramado en el corazón.
La imagen del Cristo crucificado es una llamada para que nos reconciliemos y comprendamos que hoy es el tiempo de venir al encuentro de aquel que nos amo y se entrego por nosotros.
La imagen del Cristo crucificado es una invitación para que volvamos con un corazón arrepentido y seamos capaces de perdonarnos, reconocer que somos pecadores, entender que todos cargamos una cruz, y solo acércanos a Jesús es como podemos purificarnos y volver la mirada a aquel que se dono, que fue llevado al matadero.
La imagen del Cristo crucificado nos lleva a preguntarnos ¿Por qué tanto amor derramado? El cargo con nuestras debilidades, se humillo para que todos tengamos vida eterna. Si comprendiéramos que era verdaderamente el hijo de Dios, somos tan incrédulos que ni siquiera nos detenemos a pensar que hay un Dios grande, lleno de amor, perdonador.
La imagen del Cristo crucificado es preciso mirarla y así entrar en su presencia, pedir perdón por las injusticias del mundo, interceder ante ella, para que tenga compasión de los hombres que son bestias y olvidan al que en Gólgota grito: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen? “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
La imagen del Cristo crucificado no es adorada es venerada, porque su recuerdo nos invoca que la muerte ha sido vencida, porque nos da esperanza de que todo es posible cuando dirigimos nuestras miradas hacia a ella, porque nos da fortaleza para levantarnos, nos da fuerzas para seguir adelante, nos conforta para que seamos testimonios de que aquel que vino a servir y no a ser servido, de aquel que en la ultima cena dijo: “Este es mi cuerpo y mi sangre , comed y bebed, porque esta es la copa de la alianza”. “Les dejo un mandamiento”: “Ámense unos a otros”. “Ha llegado la hora en que el hijo del hombre será glorificado”. “Padre, mío, en tus manos encomiendo mi espíritu”. “Judas, con un beso entregas al hijo del hombre”. “Al hijo del hombre lo mataran, pero al tercer día resucitara” . Yo soy la resurrección.
miércoles, 8 de abril de 2009
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