Una fórmula para vivir…
Peregrinos y misioneros ….
San Lucas 10,1-9.
”Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.” (Lc 10)
Que maravilloso es Dios, porque nos ama con amor eterno, porque se humillo e incluso se sometido a la muerte por la salvación de los hombres. Lo que debe alegrarnos es que nos elige para que unidos seamos portadores de su gracia, no tan solo en un lugar, pero si donde estemos, porque donde nos encontremos es donde debe manifestarse la gloria de Dios, porque El mismo cumplió la misión de su Padre, y se manifestó en lo alto del Gólgota.
Jesús pasó haciendo el bien y es una llamada para que empecemos de dos en dos a caminar y proclamar que nadie puede andar solo, porque se nos ha dejado el mandamiento del amor. Que nos resta a todos nosotros vivir en gracia para ver la voluntad de Dios, porque somos sus hijos que estamos llamados a celebrar la grandeza del Señor, como lo hizo María, quien dijo: “haced todo lo que El les diga”. “Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
Jesús pasó haciendo el bien y es una llamada para que empecemos de dos en dos a caminar y proclamar que nadie puede andar solo, porque se nos ha dejado el mandamiento del amor. Que nos resta a todos nosotros vivir en gracia para ver la voluntad de Dios, porque somos sus hijos que estamos llamados a celebrar la grandeza del Señor, como lo hizo María, quien dijo: “haced todo lo que El les diga”. “Proclama mi alma la grandeza del Señor y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
Es una gran verdad que cada día Dios llama a hombres y mujeres para que sigan su camino y se conviertan en mensajeros de la paz, la justicia, como lo hizo Juan Bautista, que preparo el camino del Señor, ilumino a los que vivían en tinieblas y en sombras de muerte. Es una gran realidad que la cosecha es abundante y los trabajadores son pocos, y la razón es porque muchos son los llamados y pocos son los elegidos, muchos son los que aceptan la invitación de ser testigos del reino de Dios igualmente hay quienes niegan la presencia del cielo.
Todos necesitamos orar a Dios porque es la única manera para que surjan verdaderos adoradores en Espíritu y en verdad. Es necesario unirnos en oración e interceder como la Virgen Maria en la boda de Cana de galilea. Si el corazon del hombre vive vacío es porque vive alejado de la gracia de arriba. Examinemos el corazón y acerquemos al Cordero de Dios para que seamos liberados y sanados. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
“ ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.” (Lc 10)
El camino del hombre es un peregrinar en esta tierra. Todos tenemos una morada en el cielo, esa es nuestra verdadera patria. Seamos prudentes como la serpiente y mansos como la paloma, porque vivimos en medio de lobos, que quieren devorar a los que viven en la voluntad de Dios. Estemos alerta y despiertos, porque el mundo que vivimos es difícil, seamos humildes y amemos los unos a los otros. No nos preocupemos que vistamos y que comamos, porque para Dios todo es posible. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
Jesús dice: ¡Vayan! La respuesta está en nuestras manos de ir o quedarnos paralizados para cumplir la misión a la vocación a la cual hemos sido llamados. Todos somos responsables de dar el testimonio fiel y sincero al llamado de Dios. Todos necesitamos reconciliarnos con Dios, porque necesitamos confesar nuestros pecados y así gritar: ¡Oh Dios crea en nosotros un corazón puro, hemos pecado contra ti y contra el cielo. Oremos para que no caigamos en tentación. Oremos como el buen ladrón con un corazon arrepentido, el mismo gano el paraíso, porque hoy podríamos Dios se acuerda de nosotros para llevarnos a su reino celestial. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
Paz a ustedes es el saludo del resucitado. Mostremos al visitar una casa que el espíritu santo habita en nosotros. La paz que ofrezcamos será recibida de acuerdo si hay un corazon abierto al amor de Dios. Nadie mas que Dios nos ve y nos conoce, seamos fuertes y no demos paso al cansancio, pidamos la fuerza de lo alto, todos los que viven en Dios recibirán su premio, corramos hacia la meta, sembremos la paz, gritemos a los demas: Jesus es nuestra luz y salvación, el reino de Dios esta en nuestros corazones. Clamemos a viva voz como Jesus dijo a sus discípulos: El Reino de Dios esta cerca de ustedes. "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
!Oh Jesús! Ayúdame a comprender tu palabra, envíame tu amor, para que ilumine mi alma y así puede ver mi realidad, pueda caminar con tu luz, pueda realmente testificar que tu eres en mi vida el camino, la vida y la verdad. Cuando partamos de este mundo el mejor regalo que nos llevaremos es haber hecho el bien, es también el habernos dado la oportunidad de cambiar y creer en el Evangelio, es haber aceptado que somos polvos y a el volveremos. Todos somos peregrinos y misioneros en este mundo.
Una fórmula para vivir en el amor de Dios que nos presenta la iglesia en el tiempo de cuaresma: «Convertíos y creed el Evangelio» «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás.
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