martes, 8 de febrero de 2011

Bueno es el Señor (1997)




Bueno es el Señor…




(Sal. 145, 9)

Pon en mis labios una alabanza

que brote de mi alma.

Tú que eres la paz,

bendice a la Humanidad.



Quiero bendecirte cada día.

fortaléceme en la angustia.

Concédeme la sabiduría

que te alabe noche y día.



Te alaba toda la creación.

Tú que la bendices, Señor.

Haz brotar de mí una alabanza

con toda el alma.



Uno sólo es bueno y es el Señor.

Él es clemente y compasivo.

Uno sólo es bueno y es el Señor.

Él obra con justicia en el camino.



Jesús, dale al mundo tu luz,

dale tu verdad.

El mundo precisa amar.

Jesús, mírame, tócame.

Dale a mi vida esperanza.



“Bueno es el Señor para con todos;

y sus misericordias sobre todas sus obras”



























Dios te dice la verdad



(Jn. 14, 27; Mc 9)



M uchas veces huyes de ti mismo,

te rechazas y te desprecias.

Muchas veces te avergüenzas de lo que eres.

Dios te habla y no te importa nada.



Dios te llama a ser su amigo.

Te da a conocer toda su verdad.

Él te da la paz que el mundo no te ofrece.

Él te corrige con su bondad.



Tú, elevas los ojos hacia el cielo.

Nunca digas “No existe Dios”.

Tú, agradece el don de la vida.

Nunca maldigas la creación.



Muchas veces Jesús te toma de las manos.

Te habla al oído.

Todo el tiempo Él está contigo.

Te habla al corazón.



Tú, eleva tu oración.

Nunca dudes de su amor.

Tú, cree en la resurrección.

No te endurezcas, acércate a su bendición.

































Señor, alumbra mis caminos



(Sal. 89)

V en, lava todo mi cuerpo,

que puede limpio.

Ven, tómame en tus brazos

que quede purificado.



Señor y Maestro,

dale luz a mis senderos.

Ayúdame a aclamarte con un corazón sincero.



Tu amor es fidelidad.

Me llamas por mi nombre.

¡Oh Dios! ¿Quién es igual que Tú?

¡Oh Señor! ¿Quién es más grande que Tú?

Dale a mi vida luz.

Que ilumine mi corazón.



Tú, sabes mis pensamientos

y lo que anhela mi ser.

Tú, que viviste haciendo el bien,

te hiciste el servidor.

¡Oh, Dios! Dejaste el mandamiento del amor.



Señor y Maestro,

ahí en la cruz te diste por entero.

Señor y Maestro,

jamás condenaste a ningún siervo.



Lava todo mi rostro

que brille en mí tu luz.

Sin ti nada puedo.

Contigo todo lo soy.



















A ti que temes a Dios



(He 13, 13-25)

Escucha, no endurezcas el corazón.

Acércate al Señor.

Tú, has venido de sus manos.

El te bendice desde siempre.



Acuérdate de los dones

que te ha ofrecido.

Mírate, pregúntate que le has dado.

Dios te bendice y su gracia te acompaña.

Recapacita y despierta, Dios te ama.



¿Es que te has olvidado

de las bendiciones que te ha regalado?

Desde el vientre de tu madre te ha amado.

Te sacó del abismo, te trajo a la luz.



Su promesa está contigo.

Jamás te abandona.

Aún es tiempo, si te has perdido.

Él te respeta tu libertad.

Él es toda verdad.

Él te deja ser lo que eres.

Él es toda lealtad.



A tí que temes a Dios,

vuelve a su amor.

No olvides que de María,

nació Jesús, el Salvador.

No olvides a quien Juan Bautista

en el Jordán bautizó.



Su fidelidad y favor te acompañan.

Su gracia te concede poder.

Ama a Dios.

Jesús a sus discípulos

les lavó los pies.



Jesús dio la libertad a su pueblo,

de Egipto los sacó y lo condujo a la tierra prometida y durante cuarenta años

por el desierto los encaminó.

Les dio como rey a Saúl y a Benjamín.

Dios no juzga a nadie..



(Jn 12, 44-48)



Dios tiene los brazos abiertos para tí.

Nunca te juzga, ven a Él.

Su amor permanece para tí.

Dios quiere en tí brillar.



Tienes dos caminos en la vida.

Dios te ofrece el del amor cada día.

Sólo tú, lo rechazas y lo desprecias.

Cristo jamás te condena.



Dios ama tu persona.

Él no te presiona.

Él no te pone cadenas.

Te deja ser libre.

Él sabe que le aprecias.



Dios fija sus ojos en tus pasos.

Pon en Él tu alegría.

No será en vano.

Te ama con ternura infinita.



Si te alejas, si te apartas.

Mi Señor viene en tu auxilio.

Viene a fortalecerte en el camino.

Quiere que permanezcas en su luz como su hijo.



Te quiere como eres.

Nunca es tarde, Dios es perdón.

Dile mi corazón te anhela,

Tú, tienes palabras de vida eterna.























Cuando se ama…



(Jn 13, 4)



Cuando se ama se da todo por entero.

No se oculta el sol en el sendero.

Cuando se ama, nada se endurece.

Se limpia el alma y todo crece.



Todo es vuelo libre

del ave en el cielo.

Una flor no se marchita.

Se van desprendiendo cada mañana

las espinas y renace la esperanza.

El amor es a cambio de nada.

Se comparte la alegría y renace la vida.



Es fija la mirada

y lo que brota desde adentro

es toda humildad y verdad.

Se bendice la amistad

y desde el fondo brota

la sinceridad y la bondad.



Se rechaza la mentira.

Se desprecia toda codicia.

Se aleja toda envidia

y poco a poco viene la alegría.



Es limpia la sonrisa

y en el tiempo no hay prisa.

Brota del corazón toda pureza

que edifica la existencia.

Todo es ternura y renace la esencia.



Se le escribe al otro

un mensaje de amor.

No se ignora el alma rota,

se toca y se grita:

“Amándonos es como somos personas,

vivimos y existimos,

es como se tiene sentido.

Amándonos es como desaparece el egoísmo

y es como existe Dios en el Camino. “



El que ama resplandece





Unas manos abiertas.

Unos labios que sonríen.

Una canción des esperanza.

Una mirada de paz.



Un silencio en el camino.

Una oración de corazón.

Un gesto de generosidad y humildad.

Un poema que canta el cantor,

por un mundo mejor.

El que ama da con ternura

y con amor cultiva la flor.



Una madre que abraza a su hijo.

Un esposo que sabe ser padre.

Un anciano que es amado.

Un mendigo que no es burlado.

Un niño que es querido.

El que ama respeta a las personas

y por amor reconoce que ha sido hecho

a imagen y semejanza del Creador.



Sin mentiras que engañan el alma.

Sin verdades que son disfrazadas.

Una persona es fiel si ama.

y es auténtica si es leal cada mañana.

El que ama no oculta nada

y por amor desnuda toda el alma.



Un abrazo sin egoísmos.

Un beso limpio.

Una palabra de amistad,

Un saludo por la felicidad.

El que ama vive amando,

porque en el amor ha sido creado.















Diálogo con Dios





Dios inclina sus oídos para escucharte

Él espera por ti.

Anda, háblale y sé fiel.

Él conoce tus secretos,

no temas y dialoga con Jesús

con toda franqueza en el silencio.



Ven y dialoga con el Señor.

Ven y dialoga, Él es todo amor.

Él te mira a los ojos.

Míralo y no seas flojo.

Él te regala su amor.

No tengas tan poca devoción.

Sostente en sus manos.

Recuerda que tú has sido

hecho de barro.



¿Por qué temes hablar con el Señor?

¿Por qué temes contarle tus cosas?

Es que te olvidas que de Jesús Maestro

viene la sabiduría?

No tienes que multiplicar las palabras.

No pienses que por mucho hablar

es como ganarás la confianza.

No permitas que la duda

llegue a tu corazón.



Piensa en Jesús

y dialoga con el Señor.

Ven y te llenará de su amor.

























Dios está en cada persona





Jesús mira el rostro del hambriento

sacia la sed del sediento.

Da amor al que le falta. Haz tú lo mismo.

Mira al mendigo, necesita de tí el vestido.

No lo abandones en el camino.



Bendice a Dios en toda circunstancia.

De Dios vienen todos los bienes.

Tú, que duermes, despierta.

Levántate y déjate inundar de amor el alma.



Precisa de ti el hambriento.

Precisa de ti el desnudo.

Precisa de ti el enfermo.

Precisa de ti el preso.



Dona lo que posees.

Pídele a Dios discernimiento.

Dale el consuelo y la alegría

al que vive en la angustia día a día.



Dios está en cada persona.

Ama, es el momento oportuno.

Dios está en cada tristeza y alegría

Ama, sin Dios no puedes hacer tu vida.



Da el pan al que tiene nada.

Da el vestido al desnudo.

Visita al preso y al enfermo.

Pídele a Dios por un mejor mundo.



























Dios es justo en sus acciones





Dios no tiene preferencia con nadie.

Él ama la justicia.

Dios premia al humilde

según su fe en el camino.

Dios conoce tu destino.



Cristo conoce el alma.

Todo está sometido bajo sus pies,

déjale tus preocupaciones.

Te cuida en la vida.

Ven al Mesías y te reconfortará.



Él no ignora tanta desobediencia.

Su perdón derrama en la existencia.

Ábrete a su misericordia.

Él te ama como persona.



El porqué de tanta violencia,

es que aún Dios no está en la esencia.

El porqué de tanta miseria.

es el afán de la riqueza.

El porqué de tanta agonía.

Son las ganas de cada día.



Es que si no existe Dios

¡jamás se da con amor!.

Es que cuando se niega la vida,

¡jamás reinará la alegría!



Amémonos en verdad

No con puras palabras

Amémonos con hechos

que broten del alma.





















Tengo sed…





Quita de mi rostro toda máscara

Quita de mi rostro toda mentira.

Ven y transfórmame.

Mira lo que soy.

Huyo de ti, Señor.

Como te he pagado, te he sido infiel.



He vuelto a Ti, porque Tú me has amado.

Oh, Señor, sólo tú eres, Maestro bueno.

Busqué la felicidad en otros amantes.

Y abatida mi alma sin saber el camino,

toda mi alegría era falsedad.

Sólo herido mi corazón,

¡Oh Dios mío! Tú me hablas con la verdad.



Tengo sed de tu amor.

Tengo sed de ti, Señor.

Tengo sed de tu paz.

Tengo sed de tu verdad.



Arranca todo mal de mi ser.

Inúndame de tu amor.

Tú me das el nuevo sol.

Si no estás, muero hoy.

































Oraste en el huerto





Oraste en el huerto

y en tu rostro la angustia.

Era la hora de tu partida,

con un beso fuiste entregado

por el discípulo Judas.



Como un malhechor

te tomaron los soldados.

Ellos, sólo obedecieron órdenes.

Oh Maestro, como en el huerto

tu frente derramó la sangre

limpia y pura por todos nosotros.



¿Cómo te pagamos tan mal?

Ni tu voz queremos escuchar.

Ayúdanos a amarte de corazón,

con toda el alma y con todas las fuerzas.



Te flagelaron.

Te coronaron de espinas

la cabeza.

Te ataron a la columna.

Te abofeteaban, se reían,

te humillaron.

Tu rostro torturado.

Llevando la cruz hacia el calvario.

¡Oh triste crucifixión. ¡

¡Oh alegre resurrección!





























Hoy me has vuelto a la vida





Sé que todo bienestar

es obra tuya.

Sé que al paso del tiempo

Tu mirada nunca pasa de largo.



Tus ojos están fijos en mi vida.

Si caigo, me sostienes con tu amor.

¡Que grande es tu misericordia!

Me concedes tu gracia cada mañana.

¡Que maravillosa es tu bondad!



Ayúdame a no caminar en oscuridad.

Fortaléceme en mi dolor y en mi alegría.

Dios mío, deseo amarte.

Ayúdame a no negarte.

Dame la luz para encontrarte.



Sólo en ti la compasión brota del alma.

Solo en ti la fraternidad es posible

en la humanidad.



Tú purificas el corazón.

Das al hombre el amor.

Tú conoces lo de adentro.

Guías el camino noche y día.



Si en mi tristeza te aclamo,

si en mi gozo te invoco,

¡Oh, Señor! Dame la esperanza.

Ayúdame a gritar que sólo en ti la paz es posible

cada mañana.

Sólo en ti el perdón es posible

para el mundo de hoy.



















Señor, mi corazón te llama





Desde aquí te hablo,

donde nadie sabe nada.

Sólo tú, inclinas tus oídos.

Te compadeces de mí, Jesús amigo.



Fortaléceme en la fe.

Tú que derramas el amor,

la verdad y la paz.

No puedo de ti huir jamás.

Si me creo ser mejor que los demás

tan sólo me engaño,

me aparto de tu divina gracia.



Señor, ayuda te pide mi corazón.

Tú sabes lo que desea.

Ven, limpia mi conciencia.

Dame fuerza, alimenta mi esencia.

Señor, ten misericordia de mi existencia.



Que mi alegría

se irradie en el nuevo día.

Que mi paz

llegue a los demás.

Que mi verdad

sea una luz cada día.

Que mi abrazo

sea compartido y nada más.



Mi corazón precisa de tu amor.

Te llama, invádeme con tu fuego ardiente.

Concédeme discernir lo que viene de ti.

Que no se apodere de mí el deseo de la carne.

Ven, protégeme, levántame,

Sé que miras al justo.

Enséñame a ser bueno.



Aumenta mi fe.

Imponme tus manos, dame entusiasmo

en la oración.

Concédeme la sabiduría.

Que pueda encontrarte en cada nuevo día.





Nada somos si no tenemos amor



Aprendamos a amarnos con el corazón.

Vivamos en comunión.

Crezcamos en cada nuevo sol.

Alegrémonos, de Dios viene el amor.



Sepamos ser humildes.

Seamos sinceros.

No seamos soberbios.

No demos paso a la ira

que nos va matando

el don de la vida.



Vivamos en la fidelidad

Unamos la fe y la esperanza.

Amémonos con nuestras debilidades.

Cuando nos amamos renace el alma.



Cuidemos el corazón,

Limpiemos todo nuestro cuerpo

en el amor.

Caminemos en búsqueda de la verdad.

Gocemos, de Dios viene la paz.



Seamos francos.

Engañarnos nos hace daño.

Miremos el nuevo día.

Tomémonos de las manos y gritemos:

“Nada somos si no tenemos amor.

Nada somos si no tenemos a Dios.”

Nada somos y perdemos todo,

cuando nos destruimos los unos a los otros,

cuando nos orgullecemos y no nos perdonamos.

cuando nos ignoramos, ni miramos lo que somos,

cuando vemos lo de afuera sin importarnos conocernos primero.



Nada somos si a Dios negamos.

Si a El no buscamos.

Andemos en la fe y la esperanza

y en el amor,

que es bendición del Creador.











El Que ama, saluda con el alma





El que ama, saluda con el alma.

Quien confía en Dios,

verdaderamente ama.

Comunica la limpia sonrisa,

la fidelidad y la ternura, la caricia.





Comunica la bondad,

el don de la humildad,

Comunica la esperanza,

la sinceridad de la amistad,

y el don de la paz.

Comunica el perdón.



¡Grita a la vida:

Dios es amor. ¡















































Pon en mi alma la paz





Hazme instrumento de tu paz.

Invádeme, todo es nada,

si tu voz no penetra mi alma.



Quiero cantar por la paz.

Quiero que en mi canto

se unan todos los coros del cielo,

para cantarle a la vida

y darnos el saludo de la alegría.



La humanidad pide paz.

No permitas que ignore el llanto

de los que sufren.

Toda caridad es bondad.



Pon en mi alma la paz, Señor.

Dale amor al mundo de hoy.

Que cese el deseo del mal.

Todo es desorden si tu amor

no está en el corazón.



¿Cuántos no caminan

en tu presencia?

¿Cuántos ni siquiera se compadecen de algo?

Como si el don de la vida

no les importara.



Pido la paz.

Sé que escuchas mi plegaria.

Oh Dios mío, a ti clamo,

por la fe y el amor,

la justicia y la verdad.























El amor goza en la verdad





E l amor nos trae una gran noticia

y sólo los limpios de corazón

les llega el mensaje del amor.



El que ama, se alegra en la caridad,

se desprende de la maldad.

El que ama, sólo busca la fraternidad,

goza en la verdad.



Confía en Dios

y reconoce que cada mañana

es una gracia para amar.

No esconde la paz

y extiende sus oídos

para oír el clamor de tantos

que gimen de dolor,

por la falta de amor,

de alegría, de esperanza,

por la falta de que se les grite:

“Dios les ama en el gozo y la angustia.”



El nuevo día nos trae

una gran noticia.

Y sólo los pobres de corazón

escuchan el mensaje del amor.



El que ama, se solidariza,

no se escandaliza,

no destruye la vida del otro,

ni le pone obstáculos,

para que descubra lo valioso que es.

El que ama, no pide a cambio de nada,

ni busca su propio interés.

Se detiene ante el otro.

le brinda su amistad y le grita:

“Amémonos con alegría.

Sólo en Dios la vida es vida.”







El amor perdona sin límites





D ios nos ha creado para perdonar

y nos da la oportunidad cada día

de reconciliarnos con los demás.

Sólo en El, vivimos y morimos.



Si tenemos su amor en el corazón

no hay barreras que impidan decirle al otro:

“Ven te ofrezco mi perdón,

no es obra mía, sino de Dios,

porque El está en mí,

aquí en lo más hondo,

donde llega su amor

que lo perdona todo.”



Si el alma está abierta.

Dios nos da la capacidad de perdonar.

si nos dejamos amar por Jesús,

ninguno de nosotros estaremos confundidos .

Si en verdad queremos su encuentro,

seamos como niños pequeños.

Dios nos recibe con alegría.

El nos concede el don de la sabiduría.

Dios nos bendice y nos ama.



Perdonar es obra divina.

Quien ama a Dios, perdona.

Vuelve hacia El

y le confía sus pasos, le grita:

¡Oh Señor, concédeme el don del perdón.!





























Estamos llamados para amar





T odo ser viviente que está llamado a amar.

Toda hijo de Dios está llamado a vivir en el amor.



La envidia nos quita la vida.

El orgullo nos hace miserables.

La codicia nos hace ser ciegos.

La mentira nos hace incrédulos.



La infidelidad es cruel.

La fidelidad es don del Creador.

La lealtad y la bondad

vienen del amor que Jesús nos da.



Ya basta de andar como ciegos,

sordos y cojos.

Levantemos las miradas al cielo

porque de allí viene luz y el amor.



Renacemos a través del tiempo,

cuando nos acercamos sin miedos

y entendemos que sólo a Dios pertenecemos.

sólo en El nos fortalecemos.



Demos gracias a Dios,

por cada nuevo día.

Nos da la oportunidad de amar.

Es que estamos llamados a vivir en el amor.





























Si amas a Dios, dile si a tu prójimo





D ile sí el amor

de mi Señor.

Dile sí al Cordero de Dios

que sólo te ofrece el perdón.



Dile sí al don de la fe

de Jesús de Nazareth

Dile sí al Mesías

que sólo te ofrece el don de la vida.



Dile sí al don de la bondad

de Jesucristo.

Dile sí al don de la comprensión

que sólo te ofrece el Buen Pastor.



Dile sí al don de la sabiduría

del Creador de todas las cosas.

Dile sí al don de la caridad

que sólo te da el tesoro de la alegría.



Dile sí a la amistad de Dios

y no te canses de acercarte a su fidelidad.

Dile sí al Cristo de la paz

sólo en El encontrarás felicidad.



Dile sí al que no vino

a ser servido.

A Emmanuel, Dios con nosotros.

Dile sí al Cristo resucitado.

Sólo El te ama día a día.

Dile sí al Sembrador

que siembra la semilla en el corazón.























Señor, ilumina tu rostro sobre mí





C uanta necesidad tengo de amarte!

Que ilumine tu rostro sobre mí.

Ayúdame en verdad alabarte.

Tú, no juzgas a quien no cree.

Mas tu amor es incondicional.



Señor, irradia tu luz.

Me faltas tú.

Que pueda alabarte

con el alma.

Inúndame con tu paz.

Que pueda adorarte

con el corazón.

Inúndame con tu amor.



Tú, riges el mundo con justicia.

Mírame, sé que soy tuyo.

Mas necesito que derrames tu gracia.

¡Oh, Señor! Tómame en tus manos.

Estoy de ti necesitado.



Señor, que te alabe mi ser

y confíe en ti.

Hazle saber que tu amor

vive en mí.

Que tu luz resplandezca en mi rostro.

Señor, sé que me amas,

tal y como soy.

Ven, derrama tu amor.

























Quien ama vive en la luz





Q uien ama, le abre las puertas al otro.

Tiene una palabra de ternura,

una mirada de bondad.

Quien ama, encamina al otro hacia la luz,

le invita a la alegría y al perdón.



Quien ama, escucha la voz del otro,

le pone su corazón, le hace ver que es persona,

Quien ama, no miente al otro,

le habla con franqueza, nunca se violenta.



Quien ama, no juzga a nadie,

le deja ser tal cual y como es,

único y auténtico.

Quien ama, jamás aprisiona a los demás

Le espera con un corazón amoroso.



Quien ama, vive en la luz.,

cree en el amor de Jesús.

Busca que su rostro no sea una máscara.

Dialoga con paciencia,

no busca la apariencia.

Vive en la fidelidad y la verdad.

Existe y le grita a la gente:

“Dios es el autor de la vida,

Dios es amor. “



Quien ama, no es ajeno

ante el rostro entristecido.

Reconoce que el amor

debe ser compartido.

Busca la paz,

va en camino de la esperanza,

no oculta la felicidad.

















Desde hoy…





D esde hoy oraré a ti Señor

y en tus manos me pondré.

Desde hoy en tu presencia caminaré

y en ti sólo me sostendré.



Desde hoy te gritaré:

Sálvame, Señor.

Tú sabes que hombre de poca fe soy.

Desde hoy a mi hermano bendeciré

y a su lado permaneceré.



Desde hoy empezaré a sonreír

y te aclamaré Señor.

Desde hoy seré sincero

y en tus manos me sostendré.



Desde hoy me inundaré de tu paz

y no cesará mi voz de alabarte

Desde hoy cantaré por la vida

y sólo en ti me refugiaré.



Desde hoy no callaré el don del amor

y sólo gritaré: Amémonos unos a otros.

Desde hoy no juzgaré a los demás

y no me cansaré de agradecer

la gracia que viene de arriba.

































Dime…





D



ime qué tienes en el corazón.

Dime si reprochas a Dios.

Acuérdate que es tu Creador.



Dime si le hablas de tu sed

Dime si bendices la creación.

Acuérdate que es Jesús, quien te ama hoy.



Dime que escuchas en la vida.

Dime si dejas que Dios alimente tu cuerpo.

Acuérdate que es fiel y bondadoso.



Dime si haces el bien

Dime si das con alegría.

Sólo en Dios la vida es vida.



Dime si te crees ser sabio,

si te crees muy bueno.

Dios no juzga a nadie.

Sólo Cristo es perdón y amor.



Dime si das paso al orgullo,

si das paso a la mentira.

Dios enaltece al humilde.

Escucha al angustiado.



Dime si oras a Dios,

si das el amor.

Jesús nos dejó la oración.





Dime si abres tú el corazón

y dejas que la luz brille en tu alma

Dime si nada haces para amar.

Acuérdate del mandamiento del amor.













Dar…





E l dar es un don de Dios.

Es una fuerza que impulsa al corazón,

es no hacer el bien por obligación,

sino con satisfacción.

Dios es el que nos concede los bienes

para compartir no para acumular.

Hay mayor alegría en quien da,

porque reconoce que Dios ama

al que da con alegría.



Dios existe dándose

desde el amanecer

hasta el anochecer.

Sólo El obra con sus manos

y no es el hombre quien ofrece la bondad,

la ternura, la compañía, la amistad,

la generosidad, la verdad,

la paz, la caridad, la gratitud,

sino es el mismo Creador

quien obra en el corazón.



Dios nos habla a través de los días

y sólo en El se da con la alegría.

Jesús nos ofrece la oportunidad día a día

de abrir las manos para dar

y no cerrarlas por el don del amor.



Demos con humildad.

Si hacemos daño a los demás,

Se destruye la vida.

Demos según Dios nos da,

Ofrezcamos la gracia a los otros.

Demos sin ningún arrepentimiento,

Nada trajimos al mundo

Y nada nos llevaremos.



Cada día es para darnos algo nuevo.

Si en Dios estamos no nos cansemos

de abrir las manos y gritarle al mundo:

“Sólo en Dios viva es la esperanza,”

Somos sal y luz cada mañana.



Ven…

(Jn 14,1)



V en, te ofrezco mi canto,

no me llames extranjero.

Soy tu amigo, cantemos.



Ven, ven sólo existe un camino.

Ven, ven sólo existe una verdad.

Si no sabes a dónde vas

ven y mira a lo alto

de allí viene el don de la vida.



Ven, ven busca la luz.

Caminemos hacia Jesús.

Ven, ven y mira la luz.



























































Sólo en Dios…





D e Dios proviene toda bendición .

Cristo te regala su amor.

De Dios proviene toda gracia

Cristo regala un nuevo sol.



Sé firme en la fe.

Deposita en Dios tu confianza.

Cree en su amor.

El te cuida hoy.

Tú eres hijo del Creador.



Dios te ha hecho de barro.

Te ha hecho con sus manos.

Jesús es tu artesano.

Tú y todo cuanto existe

son obras de sus manos.



Su amor es toda bondad.

Confía en su persona.

Su misericordia es eterna.

Confíale lo que eres.



Busca dialogar con el Señor.

Te ha creado para amar.

Quien se cree sabio, vive vacío.

Quien reconoce que es humilde, vive satisfecho.

































Jesús eres la luz





T ú que te encarnaste

en la virgen María.

Tú que cargaste el madero

y en él fuiste crucificado.

Como te entregaste por mí.



Ven, concédeme la sabiduría.

Ven concédeme la paz.

Tú, Señor, luz del mundo.



Jesús es el verbo,

que testificó Juan en el Jordán.

Ven, invade mi ser.

Ilumina mi vida.



Tú que en la cruz

me amaste Jesús,

ayúdame a amar al otro.

Concédeme el don del perdón.

















































Ofrece el perdón





E l mundo

está necesitado

del perdón.

El mundo

está necesitado

del amor de Dios.



Todo es vanidad.

Todo es inútil,

si Dios no está

en el corazón.



Todo es intolerancia

Todo es guerra,

si Dios no está

en el alma.



Si dices que amas

y a tu alrededor

pasas de largo

al que sufre dolor,

es que ignoras

el amor del cielo

que te ha creado

para la alegría.



Dios es amor.

Te abre sus manos

aunque nunca lo has visto.

Anda, detente en el camino

y confía en Jesús, nuestro amigo.



Ofrece el perdón,

recibe la paz

grita Juan Pablo II

en la humanidad.



Es tiempo de amar

Dios precisa de ti,

por la reconciliación y la paz.

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