Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".
(Mateo 8,18-22.)
28 de junio del 2010
Cristo llamó a doce pecadores cuando comenzó su misión. Se hizo acompañar de ellos, hombres llenos de miedos y diferentes unos de otros. Algunos de ellos traicionaron y negaron al Maestro e incluso también querían ocupar el Reino de Dios; pero Dios que conocía sus pensamientos les hizo ver la realidad de sus vidas. Les habló al corazón, nunca les ocultó su pasión, mas bien, les hablaba con autoridad y les hacía ver que los hombres de este mundo se devoran entre sí, se dividen y son hipócritas, que viven en tinieblas y en sombras de muerte. Que tu voz penetre mi interior: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”
El mismo Jesús les enseñó a orar y hasta les sirvió hasta lavarles los pies, para que comprendieran que El vino a servir y a no ser servido. Les dió el ejemplo para que vivan en la humildad. Les dió poder para expulsar demonios y en una ocasión les dijo: “Yo soy el Camino, la Vida y la Verdad”. “Mi reino no es de este mundo” “Ustedes son la luz y la sal de este mundo”. “Sean perfectos como mi Padre es perfecto” Si permanecen en Mi, darán frutos en abundancia”. Sean compasivos y aprendan de Mi que soy manso y humilde de corazón". “Venid a Mi los cansados y agobiados, porque yo los aliviaré”. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Que tu voz penetre mi interior: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”
Dios perdona el pecado y solo el corazón arrepentido es capaz de reconocer el perdón del cielo. Hoy quiero pedirte mi Jesús, como aquel ladrón en la cruz, acuérdate de Mi, cuando estés en tu reino. Hoy quiero pedirte que no apartes de mí tu rostro, ten compasión de este pecador, Tú sabes mi vida, Tú me examinas y me conoces. ¡Oh Dios mío! Apártate de mi porque he pecado contra ti, no merezco llamarme hijo tuyo. Hoy he desobedecido tu llamado y me he dejado seducir por el llamado Diablo. Ven y ayúdame a vencer al tentador, que anda como león rugiente para apartarme de tu gracia. Ven y ayúdame a escuchar tu voz, Buen Pastor, porque solo Tú, me apacientas en verdes prados y me conduces hacia el agua del reposo. Fortalece mi vida, te necesita mi alma, llena mi esencia, te necesita mi ser. Que tu voz penetre mi interior: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”
!Oh Jesús! Di tan solo una palabra tuya y mi vida sanará. Ayúdame a seguirte con fidelidad y humildad. Te gritó: Ven Jesús, Maestro, Ven Cordero de Dios, mira a este pobre pecador. Necesito de tu perdón. Condúceme, Jesús, Buen Pastor. Tengo sed de tu amor. Ven, pronto, mi Salvador, mi Redentor. ¡Oh Cristo! Tú tienes palabras de vida Eterna. Dame fuerzas, ven y lucha conmigo ante el Padre de la Mentira. Ven y no tardes, porque sin ti nada puedo. Ayúdame a seguirte, nadie más que tu puedes darme una nueva vida Perdóname, porque he vuelto a caer. Te necesito, Dios de Victoria. Que pueda amarte y que no mire hacia atrás, porque todo en ti se vuelve esperanza y paz. Que tu voz penetre mi interior: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”
martes, 29 de junio de 2010
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