MI GRAN SORPRESA…Hoy he aprendido….
Carlos Rodriguez
dominicano722@hotmail.com
30 de septiembre 2009
Resulta que estos días Salí muy temprano de mi casa, eran las 6:00 de la mañana y al llegar a la Iglesia del sector de San Carlos, al entrar a la Parroquia estaba expuesto el Santísimo, me incline, me arrodille y ore el Rosario hasta el momento de la celebración de la Santa Eucaristía. Al estar orando a la Virgen María vi entrar al Padre, se arrodilló ante Jesús Sacramentado y en su silencio solo Dios conoce sus pensamientos. Se levantó muy despacio y se inclinó ante la presencia de mi Señor. Yo Sentía una gran necesidad de escuchar el evangelio del día y además había un gran deseo de vivir la proclamación de la Palabra de Dios con la predicación de aquel sacerdote, hombre lleno del Espíritu Santo, el caso es que mi gran sorpresa y una gran enseñanza fue cuando yo esperaba escuchar la predicación, porque anhelaba entender el evangelio, pero Dios tuvo sus planes aquella mañana y me hizo entender que para entrar a su presencia hay que callar. Hoy he aprendido que para vivir en Dios hay que aprender a estar en silencio.
En esa mañana silenciosa he comprendido que el seguimiento a Jesus no consiste en hacer muchas cosas, ni estar de aquí para allá, en el lugar donde uno esté es donde se debe dar testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Dios es luz y por lo tanto esa luz debe reflejarse, debe notarse que seguir a Cristo es tener la convicción de que la vida se torna diferente, nada turbe el corazon. Recibir la gracia de Dios y experimentar que es real su amor sin querer ser mejores que los demas. Es facil decir Señor, te seguiré a donde vayas, y lo difícil es dejarse invadir el alma y aceptar y ser conducido por su promesa, porque la palabra de Dios se vive y solo el que busca mirarse y tan solo unos minutos escuchar la voz del silencio podrá amarlo, amarse e incluso amar a los demas. Mi gran sorpresa y una gran enseñanza fue cuando yo esperaba escuchar la predicación porque anhelaba entender el evangelio, pero Dios tuvo sus planes y me hizo entender que para entrar a su presencia hay que callar. Hoy he aprendido que para vivir en Dios hay que aprender a estar en silencio.
¡Oh Jesús de Nazaret! Enséñame a orar. Porque para seguirte tengo que vivir en la oración. Tengo que aprender a ser humilde. Tengo que procurar ser sincero. Tengo que aceptar mis debilidades. Tengo que buscar tu compañía. Tengo que abrirme a tu santa voluntad. Tengo que vivir en la verdad. Tengo que caminar con fidelidad. Tengo que comprender que seguirte no es una decisión de un día. Tengo que saber que tus caminos son distintos a los míos. Tengo que rendirme ante Ti. Porque para adorarte y alabarte necesito entregarme mis temores. Tengo que mirar hacia delante, porque no es digno el que mira hacia atrás. Tengo que tomar mi cruz y seguir tu caminar. ¡Oh Cristo! Tú aprendiste obedecer a tu Padre, ayúdame a escuchar tu voz. Dame el don de la sabiduría, para andar en la prudencia y en la sencillez. Ven a mi vida, solo te pido me ayudes para que mi corazon se manso y humilde, jamás me muestre soberbio y comprenda que tu amor es para la eternidad. Hoy he aprendido que para vivir en Dios hay que aprender a estar en silencio.
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