viernes, 31 de julio de 2009

VETE DE MI, SATANAS... (Lc.4,1s)


“VETE DE MI, SATANAS… (Lc.4,1s)
LAS SEDUCCIONES DEL DEMONIO…
PODER, PLACER, POSEER.


¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? ¿De qué le sirve orar si vive una vida en la mentira? ¿De qué le sirve hacer el bien si lo hace para ser elogiado y aparentar que es solidario? ¿De qué le sirve poseer riquezas sin hacer el mínimo esfuerzo? ¿De que le sirve poseer todos los títulos del mundo y los conocimientos si tan solo es orgulloso? ¿De que le sirve haber sido reconocido y admirado por muchos si sólo se cree autosuficiente? ¿Por qué hay desigualdad en las naciones? ¿Por qué hay tantos que mueren de hambre y enfermedades? ¿Por qué hay tantos que viven en soledad y sin esperanzas? ¿Por qué hay tantos que viven de la apariencia y se creen dueños de la existencia? LAS SEDUCCIONES DEL DEMONIO ATRAPAN LA VIDA DEL HOMBRE Y LO APARTAN DE DIOS. PODER, PLACER, POSEER. Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás y a EL Sólo servirás. No tentaras al Señor tu Dios”. (Lc.4,1s)

El hombre se irrespeta a si mismo. El mal conduce a la Humanidad a su propia destrucción. El hombre olvida que ha sido creado para amar y vivir en la unidad. Todo se ha perdido. El pecado corrompe el corazón. ¿Por qué hay tantos que cometen homicidios, robos, violación sexual, asesinatos? ¿Por qué hay quienes se suicidan, viven depresivos y destruyen la vida de los demás? ¿Por qué hay tantos que solo piensan hacer el mal? ¿Por qué los hombres se dividen y se convierten en sus propios enemigos? ¿Por que la inteligencia del hombre se usa para el servicio de la maldad? ¿Por qué los hombres viven devorándose en si? ¿Por qué el afán de riquezas? ¿Por qué la ambición de ser fuertes? ¿Por qué el deseo de ser elogiados y reconocidos¿ ¿Por qué el ser humano oculta su propia realidad y codicia el bien del otro? ¿Por qué el hombre desobedece la ley de Dios? LAS SEDUCCIONES DEL DEMONIO ATRAPAN LA VIDA DEL HOMBRE Y LO APARTAN DE DIOS. PODER, PLACER, POSEER. Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás y a EL Sólo servirás. No tentaras al Señor tu Dios”. (Lc.4,1s)





Es tiempo de gritarle al demonio como el hijo de Dios cuando lleno del Espíritu Santo fue llevado al desierto y por cuarenta días fue tentado. “Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios. “Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás y a EL Sólo servirás. No tentaras al Señor tu Dios”. (Lc.4,1s)

30 de julio 2009

No hay comentarios: