lunes, 6 de julio de 2009

TODO FUE POR AMOR...




TODO FUE POR AMOR…

Carlos Rodríguez
Dominicano722@hotmail.com


No mayor bendición de ser hijos de Dios. Hemos sido creados a Imagen y Semejanza de Dios, Padre. Su mayor regalo para nosotros ha sido enviar a su hijo, para que tengamos una vida nueva. “Tanto amo Dios al mundo que entrego a su único hijo, para que todo aquel que crea en El, no se pierda, sino tenga vida eterna”. Todos somos parte del Universo, depende de nosotros, porque a través del pecado es como destruimos la obra de Dios, Creador. Todo era un caos, el Espíritu Santo lleno la tierra y todo fue creado bueno. Jesús pasó “haciendo el bien”, en nuestras manos esta ser como el buen samaritano.

¡Oh Dios! Renuévanos. Más tarde el pecado vino al mundo. Los hombres se rieron de Noé y cuando llegó el diluvio, clamaron y ya era demasiado tarde. Dios vino para que los hombres se salven, mas el hombre es quien elige el camino, la maldad o el bien, de vivir en el infierno o el cielo. El pecado nos aleja de Dios. Quien peca el cielo se cierra, en cambio, el que vive en presencia de Jesús vive los frutos del Espíritu y es una criatura nueva. ¿Quién no recuerda la historia de Caín y Abel? Recordemos a Abraham, a Jacob, Samuel, David, Isaac.





¿Quién proclamó en el jordán? ¿Quién fue llamado profeta del Altísimo? ¿Quién fue muerto por Herodes, al decir la verdad? ¿Quién bautizo con agua al hijo de Dios? ¿Quién grito “he ahí el Cordero de Dios”? Si los hombres imitáramos a Juan Bautista, la Humanidad viviría en justicia y paz. ¡Oh Jesús! Envíanos el Espíritu Santo, para seamos testigos de tu Luz.

La profecía de Simeón se cumplió en Maria. “A ti, mujer una espada te atravesará el alma”. Simeón pudo morir en paz al ver al Mesías, vio al Salvador del Mundo. En la joven de Nazaret descendió el Espíritu Santo. Ella dijo Sí y se cumplió el Hágase su voluntad. El niño crecía en Edad, Gracia y Sabiduría. El sermón de la montaña fue su proyecto de vida. La Bienaventuranzas enseñó a sus discípulos, a pesar, de la negación y la traición.

En la ultima cena grito Jesús: “Este es mi cuerpo y mi sangre” y al que lo iba a entregar le dijo: “Ve y has lo que tienes que hacer”. Allí en el Monte de los Olivos, se cumplió la voluntad del Padre. De su frente fluyo sangre. Mas tarde los soldados prendieron al Maestro y con un beso fue entregado. Lo sentenciaron a muerte, fue azotado, su cuerpo fue desfigurado, maltratado, varón de dolores, fue cruelmente humillado, y al paso hacia el Calvario, no faltó su madre, lo acompaño en su dolor. Todos estacamos junto al pie de la cruz.

¡Oh Dios mío! Tu porque tanto amor hacia nosotros. ¡Oh Dios, porque somos tan ingratos, que no somos capaces de ver con nuestros ojos y reconocer con el corazón que no hay amor mas grande como el tuyo. Perdónanos y haznos ser fieles a tu llamada. Ayúdanos a vivir tus siete palabras en el cruz. En el madero entregaste el espíritu. ¡Oh Dios mío! Perdónanos, porque el precio de tu muerte no ha sido en vano., porque muchas veces olvidamos que todo fue por amor.

3 de julio del 2009

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