LLAMADA DE DIOS… (Mt.9)
La llamada de Dios es una invitación a amar la vida, a mostrar una sincera conversión. La llamada de Dios te invita a ser un pregonero, un evangelizador, un servidor, un ministro, un mensajero, un administrador, un embajador, un colaborador, un testigo fiel de la palabra. La llamada de Dios te invita a ser un siervo como María, que se abandonó a su gracia divina. Ella proclamó: “HE AQUÍ LA SERVIDORA DE MI SEÑOR, HAGASE EN MI SU VOLUNTAD”. La llamada de Dios a Mateo también es hoy nuestra llamada.
Dios te ama. Reconoce su llamado, para que tengas una vida nueva. Su amor es incondicional, te espera, ábrele tu corazón. Ven al encuentro con El. Su espíritu santo transformara tu existencia. Escucha a Jesús: “SIGUEME”. Dios te llama y te conoce por tu nombre. Es hora de que guardes silencio. Te invito a preguntarte ¿Quién es Jesús en tu vida? ¿Dejas que la mirada de El se apoderé de tu ser? Jesús se fijo en Mateo, cobrador de impuesto y le dijo: “SIGUEME”. Hoy esa llamada es para Ti, ven con tus temores, frustraciones. Date una oportunidad, verás un nuevo amanecer. ¿Cuál fue la respuesta de Mateo? Recuerda, La llamada de Dios a Mateo también es hoy nuestra llamada.
SIGUEME es la voz de Dios, es la llamada a tu ser, quiere renovarte, acerca a El. Ven a su encuentro si estás desorientado, sin saber el camino, ábrele tu corazón, es el Dios de amor que te invita a caminar con El, porque ha venido a llamar a los pecadores, no son los sanos los que necesitan los médicos, sino los enfermos. Jesús quiere darte un nuevo horizonte, quiere transformarte, así como la lluvia empapa la tierra, así el amor de Dios quiere inundarte grandemente de su Gracia. Mateo, eres tú, con tus dudas y heridas, con tus defectos y debilidades. Dios te ama grandemente, aprovecha este llamado, para que seas feliz y tengas vida en abundancia. No más mentiras, egoísmos, envidias, orgullo, libertad sexual, infidelidad, ira. No te encierres al amor del cielo, hoy ha llegado la salvación a tu alma. Recuerda, La llamada de Dios a Mateo también es hoy nuestra llamada.
Escúchame, yo también he sido llamado, y recuerdo aquella mañana soleada, mi vida vacía, sin saber el rumbo a tomar, en soledad, herido, y vino a mi un ángel de Dios y en aquella Eucaristía recibí la llamada. ¿Cómo me sentía? Sin esperanza, triste. Dios a través de su palabra me dijo: “SIGUEME” y gracias a su bondad, soy un ser humano renovado en Cristo. Hoy te gritó: La llamada de Dios a Mateo también es hoy nuestra llamada.
¡Oh Jesús de Nazaret! Tu que llamaste a Mateo, a quien transformaste, le diste un nuevo corazón, ayúdanos a recibir ese llamado, a decir que SI, como María, para celebrar la grandeza de tu amor. Tú eres el Buen Pastor, ven y, guíanos, cuídanos, protégenos, porque somos ovejas de tu rebaño.
¡Oh Jesús de Nazaret! Ven y has morada en nuestro corazón, toma el control de nuestras vidas, danos la humildad para reconocer tu voz, ven y derrama tu promesa, para que seamos bienaventurados. Hoy queremos amar y ser amados, hoy anhelamos vivir en tu presencia, miramos, nos rendimos a Ti, nos postramos con sinceridad, Tú lo sabes todo. Que podamos comprender y vivir que tu llamada a Mateo también es hoy nuestra llamada.
5 de julio 2009
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