LA ENFERMEDAD, LA VEJEZ Y LA MUERTE…
Carlos Rodríguez
Dominicano722@hotmail.com
La perdida de alguien que se ama es irreparable. El dolor que embarga en el alma es algo inexplicable. Todos podemos acercarnos ante el que ha sufrido la muerte de un ser amado. Sus lágrimas son suyas y de nadie más. Su sufrimiento es propio y sólo Dios puede darle el consuelo que necesita. Muchas veces nos sentimos tan impotentes que es mejor callar, el silencio expresa tantas cosas que muchas palabras. Un gesto muestra la solidaridad ante el amigo o la amiga que sufre la partida de su ser querido. En la profundidad ocurre un vacío y Jesús es quien nos puede consolar y darnos la paz. ¿Quién nos separará del amor de Dios? Nadie conoce el corazón del otro, sólo nos resta orar y pedir con fe al Dios de la Vida que se compadezca del sufrimiento humano. LA ENFERMEDAD, LA VEJEZ Y LA MUERTE son realidades de la vida del hombre.
Sólo los que ponen su confianza en Dios, viven todo el proceso que debemos pasar tarde o temprano. Nadie puede violentar la naturaleza, nadie puede creerse que es un todopoderoso. Es necesario poner los ojos en Jesús, no enfocarnos en las pruebas, solo confiar y abandonarse en El, porque nadie mas que El nos puede sostener. ¿Quién conoce el pensamiento de Dios? ¿Quién puede calcular los años que vivirá? ¿Quién puede decirme que ha nacido para la mortalidad? Todos y cada uno de nosotros descansaremos en la tierra y estaremos en la morada junto al Padre, porque los que creen en Jesús resucitarán, porque El es la Resurrección. Todos resucitaremos porque Cristo ha resucitado. Miremos a Jesús y seremos llevados a su. Gloria, porque nadie que ha confiado en El ha quedado defraudado LA ENFERMEDAD, LA VEJEZ Y LA MUERTE son realidades de la vida del hombre.
Sólo nos queda estar preparado. Vivamos cada día como si fuera el último. Vivamos en gracia, porque mañana tal vez no estaremos en la tierra. El hombre necio e insensato cree que es el dueño de la vida, tan solo es un tonto e ignorante. Todos tendremos un juicio y será basado en el amor. ¿De que vale ganar el mundo si se pierde el alma? Nadie conoce el misterio de Dios. Sólo nos resta pedirle que nos ayude a caminar en su santa voluntad. Jesús sintió tristeza ante su amigo Lázaro, lloró, y ante Marta se manifestó la gracia de Dios. ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? Nadie sabe lo que traerá el día de mañana. Estemos cerca del amor de Dios y sólo así podremos sostenernos ante tal tempestad que nos roba la felicidad. Si vivimos en Cristo todo es posible para el que cree. LA ENFERMEDAD, LA VEJEZ Y LA MUERTE son realidades de la vida del hombre.
8 de julio del 2009
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