miércoles, 22 de julio de 2009

DEDIQUEMOS UN MINUTO... SOLO DIOS BASTA


DEDIQUEMOS UN MINUTO…
SOLO DIOS BASTA



Carlos Rodríguez
Dominicano722@hotmail.com

El día tiene 24 horas y tan solo vivimos preocupados, nos levantamos y a veces miramos el reloj, ni siquiera tomamos la sagrada escritura para escuchar el mensaje de amor que nos tiene el Padre Misericordioso. Es verdad el tiempo corre velozmente y nos dejamos llevar por la prisa. Vemos en las calles rostros que se ven angustiados y hasta desalentados. Estamos tan ocupados que ni siquiera una sonrisa, una llamada, una nota de ternura dejamos al que decimos que amamos o encontramos en el camino. La vida se ha tornado tan indiferente. El ser humano se encierra al amor. Lo que le importa es tener. Hay que decir que somos culpables de que el otro sufra, porque a quien tenemos al lado, ni una palabra le expresamos. Vivimos en el miedo. Nada cuesta decir: Dios te ama o tal vez regalarle un detalle escrito con el nombre de quien estimamos. Que hermoso seria decirle: ¡Oh Señor, mira a Carlos derrama en él tu gracia! Hazle saber que TÚ le amas eternamente. Ayúdale a comprender que lo tienes grabado en las palmas de tu mano y que con amor eterno lo has amado. Dediquemos un minuto a Dios. Sólo Dios basta.

Estamos tan centrados en nosotros mismos que ni siquiera somos capaces de buscar ayuda. Estamos perdiendo la confianza en los demás, pensamos en el que dirán y no nos damos cuenta que tenemos a un Padre que nos vigila y nos guía hacia las aguas turbulentas. Nuestras mentes están turbadas y olvidamos al Cordero de Dios que se entregó para darnos una vida abundante. El hombre tiene sed de Dios. Todo se ve en las acciones de las personas, en su forma de dirigirse al otro. Hay tantos que viven un mundo disfrazado y hasta hay quienes confían más en el amigo o en la amiga que hasta el mismo Dios, Creador. Ponen su confianza en los hombres. Vivimos en un mundo de competencia y lo que más interesa es mi interés por el otro. Dediquemos un minuto a Dios. Solo Dios basta.


Si aprendiéramos de que sólo Dios nos ofrece un amor que perdona, que no tiene envidia, que no es vanidoso, que no es ambicioso, que nos es traicionero, ni mentiroso, que no es hipócrita. El amor ama sin límites, así es Dios, quien se acuerda de nosotros a pesar de nuestras infidelidades. El otro necesita aprender a ser generoso. Ven y anuncia a tus amigos que hay alguien que no le importa tu vida de pecado, lo que prefiere es que tu corazón sea limpio y transformado. Ora, ahí donde estés, intercede como la Virgen Maria, Pide con humildad, porque Dios escucha el alma afligida y justa, que no es engreída ni orgullosa, acércate al Dios de la caridad. Nadie puede juzgarte, nadie pude calumniarte, pide a Dios te llene de su bondad y te haga ver que su misericordia. Visita a Jesús y encontraras el consuelo para ti y para los demás, porque tu oración llega al trono de Dios. Dediquemos un minuto a Dios. Sólo Dios basta.


Toda vocación esta llamada a la oración. Desde el lugar donde estés, ora en silencio, nadie sabrá que en medio de tu jornada diaria, estas en la presencia del que solo te espera para que dialogues y le cuentes toda tu historia, a pesar de que El todo lo sabe. Dios nunca se cansa de escuchar tu voz. A El lo que más desea es vuelvas a la vida. Si oras con sinceridad aprenderás a valorarte y amarle y podrás ser luz en medio de tinieblas, serás una señal de paz en medio del odio, consolarás al corazón abatido, comprenderás que en tus manos Dios ha depositado su gracia para hacerle ver a los demás que en la nueva mañana, hay un Dios que mira tus lágrimas. Dediquemos un minuto a Dios. Solo Dios basta.

Cree en la resurrección. No llores más. El sepulcro esta vacío. Dios quiere consolar tu angustia. “¿Mujer, por que lloras? (Jn 20, 1s) El mundo llora porque olvida las promesas de Dios. La Humanidad vive en tempestad, porque vive a espalda de la voluntad de Dios. El perdón María Magdalena es también nuestro perdón. Sólo hace falta que dediquemos un minuto a Dios. Solo Dios basta



22 de julio del 2009

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