Si desde que vemos el cielo soleado, levantáramos las manos en señal de agradecimiento, por el amor misericordioso de Dios, Padre, quien nos ha amado tanto, porque nos ha dado a su hijo para que viviéramos en santidad y justicia todos los días de nuestras vidas. para levantarse y acercarse a Jesús, Dios de la Paz.Si desde que nos levantamos comprendiéramos que es necesario la oración, porque es la fuerza que sostiene a los hijos de Dios para luchar contra toda tentación. Porque Jesús de Nazaret venció al tentador con la palabra y allí en el huerto de los Olivos, se cumplió la voluntad de su Padre.Si desde que andamos por el mundo buscáramos ser instrumentos del consuelo para consolar a tantos que tienen vacío el corazón, por la falta de amor, porque todos estamos llamados a convertirnos en buenos samaritanos.Si desde que escuchamos el canto de los pajarillos, seriamos agradecidos, ,porque se nos da una nueva oportunidad de vivir y orar por los que no tienen pan y viven en soledad.Si desde que vemos el cielo azul iluminado por el sol es una llamada para darnos cuenta que podemos vivir el mandamiento del amor, porque somos imagen del Dios Creador, para ser instrumentos de la justicia, la fe, la esperanza y la caridad.Si desde que amanece fuéramos capaces de entregar nuestro cuerpo como ofrenda viva al Dios de la Vida, entenderíamos que sólo en la gracia de arriba es como podemos dar testimonio fiel y sincero, y proclamar que Jesús es el Rey del Universo, porque somos templo del Espíritu Santo.Si desde que brilla la luz del nuevo día nos postráramos ante el trono del Dios de la compasión, reflejaríamos que solo en El es como podemos caminar en el amor.Si desde el amanecer nos abandonáramos al dador de la vida.Todo tendría otro rumbo en la creación, porque a pesar del dolor, nunca el amor de Dios no deja huérfanos.Si desde que vemos el nuevo día buscáramos la bendición del Dios, Creador,Se comprendería que nada en el camino esta perdido.Toda respuesta a la llamada de Dios se encuentra en el corazón, Toda vocación esta llamada a ser luz y sal de esta tierra, a vivir las bienaventuranzas, a estar con el Maestro, como Maria en la cruz, a conocer que el don de Dios es que vivamos el mandato del amor en humildad y en verdad, a reconciliarse con Dios, Perdonador, porque el que ama sólo permanece fiel y escucha la voz de Jesús, El Buen Pastor:El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Carlos Rodriguez 13 de mayo de 2009
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